Recuerdo activo: estudia recordando en lugar de releer

El recuerdo activo (práctica de recuperación) consiste en recordar lo aprendido en vez de releerlo. Descubre por qué dura más y cómo aplicarlo por tu cuenta.


Subrayaste todo con marcador, releíste el libro dos o tres veces e hiciste unos apuntes impecables, pero aun así te quedaste en blanco frente al examen. ¿Te suena? Si retienes poco para el tiempo que le dedicas, es momento de replantearte tu forma de estudiar.

¿Qué es el recuerdo activo?

El recuerdo activo (active recall) es la práctica de volver a sacar de tu memoria lo que has aprendido. También se conoce como práctica de recuperación (retrieval practice). En lugar de ir comprobando con el libro abierto, lo cierras, te preguntas «¿qué era esto?», intentas recordarlo y solo después revisas la respuesta.

Resolver preguntas, mirar el anverso de una tarjeta y recordar lo que hay detrás, escribir en una hoja en blanco lo que aprendiste o explicárselo a otra persona: todo eso es recuerdo activo.

¿Por qué releer funciona peor?

Cuando lees lo mismo varias veces, las frases se te hacen familiares. Esa sensación de «ah, esto ya lo sé» refleja tu capacidad de reconocer la información, no tu capacidad de recordarla. En un examen tienes que escribir la respuesta sin opciones delante o elegir la correcta entre varias parecidas, y para eso no basta con que algo te resulte familiar.

En cambio, el propio esfuerzo de intentar recordar fortalece la memoria. Cuanto más te cuesta recordar algo, más fácil te resulta recordarlo la próxima vez. Por eso se sabe que el recuerdo activo resulta más difícil y frustrante mientras lo practicas, pero con el tiempo te deja más que releer.

Cómo aplicarlo cuando estudias por tu cuenta

  1. Cierra el libro y recuerda justo después de leer. Cuando termines un tema, cierra el libro y escribe las ideas clave en una hoja en blanco. Después, compáralas con el libro para ver qué se te escapó.
  2. Convierte lo que tienes que memorizar en preguntas. En lugar de un título como «Definición de disolvente», escribe una pregunta con signos de interrogación, como «¿Qué es un disolvente?». Así, cuando vuelvas a verla, intentarás recordar la respuesta de forma natural.
  3. Intenta recordar siempre antes de mirar la respuesta. Si das la vuelta a la tarjeta y miras el reverso enseguida, no estás practicando el recuerdo activo, sino releyendo. Intenta recordarlo primero, aunque sea solo unos segundos.
  4. Marca con sinceridad si acertaste. Si solo recordaste algo más o menos parecido, es mejor marcarlo como «No lo sé». Así volverás a ver esa pregunta.
  5. Vuelve a recordarlo al día siguiente. Recordar algo cuando ya empiezas a olvidarlo es más eficaz que hacerlo justo después de aprenderlo. Por eso se combina con la repetición espaciada.

Recuerdo activo y repetición espaciada: la pareja perfecta

El recuerdo activo responde a «cómo» repasar, y la repetición espaciada, a «cuándo». Si repasas recordando, y justo antes de olvidar, con el mismo tiempo de estudio recordarás las cosas mucho más tiempo.

LQuiz está pensado para que hagas las dos cosas a la vez. En las preguntas tipo tarjeta, miras el anverso, recuerdas la respuesta y luego compruebas el reverso; en las de opción múltiple, eliges una opción y después ves la respuesta correcta. Si pulsas «Lo sé», la pregunta vuelve a aparecer a intervalos cada vez mayores de 1, 3, 7 días…; si pulsas «No lo sé», vuelve al día siguiente.

  • Cada vez que leas un tema del libro, elige solo lo que tengas que memorizar y crea algunas preguntas.
  • Abre LQuiz cada día y responde solo las preguntas que te toca repasar hoy.
  • Cuando te entren ganas de releer, responde preguntas en su lugar.

Pruébalo con LQuiz

Crea tus preguntas una vez y LQuiz te dirá cuándo repasarlas.

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