Repetición espaciada: cómo estudiar para no olvidar lo que aprendes

La repetición espaciada consiste en repasar lo aprendido a intervalos cada vez mayores. Descubre por qué funciona, cómo fijar los intervalos y cómo aplicarla.


Seguro que alguna vez te has pasado la noche estudiando para un examen y, una semana después, casi no recordabas nada. No hiciste nada mal al memorizarlo. La memoria se desvanece con el tiempo de forma natural y, si no vuelves a recuperar lo aprendido, desaparece rápido. La repetición espaciada es un método de estudio que aprovecha esa tendencia a tu favor.

¿Qué es la repetición espaciada?

La repetición espaciada consiste en volver a comprobar lo que has aprendido a intervalos cada vez más largos. Si hoy aprendes algo, lo repasas mañana, luego unos días después, luego una semana después… y así vas alargando poco a poco el tiempo entre repasos.

La clave es repasar justo antes de olvidar. Cuando haces el esfuerzo de recordar algo que casi habías olvidado, el recuerdo se fortalece y tardas más en volver a olvidarlo. Por eso, cuanto más repasas, más puedes ampliar los intervalos.

¿Por qué funciona?

En el siglo XIX, el psicólogo Hermann Ebbinghaus midió cuánto de lo memorizado se conservaba con el paso del tiempo y lo resumió en la curva del olvido. La memoria se pierde más rápido justo después de aprender y luego disminuye más despacio. Pero si repasas a mitad de camino, la curva vuelve a subir y después baja de forma más suave.

A esto se suma el efecto del recuerdo activo (active recall). Muchos estudios indican que tapar la respuesta e intentar recordarla por tu cuenta hace que lo aprendido dure mucho más que releer el material. Por eso la repetición espaciada se practica con preguntas o tarjetas: no se trata de releer, sino de recordar.

¿Cómo fijar los intervalos de repaso?

No hay una única respuesta correcta, pero un método muy utilizado es empezar con intervalos cortos y duplicarlos aproximadamente cada vez que recuerdas. Por ejemplo:

  1. Al día siguiente de aprenderlo (1 día después)
  2. 3 días después de eso
  3. 7 días después de eso
  4. A partir de ahí, sigue alargando: 15 días, 30 días, 60 días…

Hay una regla importante: si al repasar no consigues recordarlo, vuelve a empezar el intervalo desde el principio. Si aplazas mucho algo que ya has olvidado, lo más probable es que tampoco lo recuerdes la próxima vez.

Cómo ponerla en práctica por tu cuenta

  1. Convierte lo que tienes que aprender en preguntas y respuestas. En lugar de limitarte a leer «la definición de disolvente», escribe la pregunta «¿Qué es un disolvente?» y pon la respuesta detrás.
  2. Pregunta una sola cosa por tarjeta. Si una tarjeta pregunta varias cosas a la vez, es fácil darla por correcta aunque solo recuerdes una parte.
  3. Al repasar, intenta recordar primero y luego comprueba la respuesta. Si miras la respuesta enseguida, solo te queda la sensación de que lo sabes.
  4. Marca con sinceridad si lo recordaste o no. Esa marca decide la fecha del siguiente repaso.
  5. Un poco cada día. Basta con hacer los repasos que tocan ese día. Si lo acumulas todo, los intervalos se descontrolan.

Así funciona en LQuiz

LQuiz aplica automáticamente todo lo anterior. Crea preguntas tipo tarjeta o de opción múltiple, agrúpalas en un conjunto y, al estudiar, solo tienes que pulsar «Lo sé» o «No lo sé».

  • Cada vez que pulsas «Lo sé», el intervalo de repaso aumenta: 1 día → 3 días → 7 días → 15 días → 30 días → 60 días → 3 meses → 6 meses → 1 año → 2 años → 4 años.
  • Si pulsas «No lo sé», vuelve a empezar desde 1 día.
  • Ves de un vistazo cuántas preguntas te toca repasar hoy y puedes practicar solo esas.

No hace falta apuntar las fechas de repaso: solo abre LQuiz cada día, responde las preguntas que aparecen para hoy y ya estarás haciendo repetición espaciada.

Pruébalo con LQuiz

Crea tus preguntas una vez y LQuiz te dirá cuándo repasarlas.

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